[Intro]

A las ocho abro el ayuntamiento.
A las ocho y cinco no viene nadie.

[Verse 1]

Firmo una ayuda para el tejado,
busco una fuga junto al pilón.
Respondo al sello de la comarca,
reviso el cloro del depósito dos.
A las diez llegan cuatro cartas,
una receta y una citación.
Me pongo la gorra de Correos,
cierro la puerta y hago el reparto yo.

[Chorus]

Alcalde, cartero y sepulturero,
tres llaves cuelgan del mismo cinturón.
Cuando el Estado reduce un servicio,
alguien lo cubre sin sustitución.
Es lo que queda cuando una oficina
se marcha entera y deja la obligación.

[Verse 2]

El jueves limpio el cementerio,
el viernes miro la calefacción.
Si nieva, llamo a la diputación;
si no responde, saco el tractor.
Clara pregunta por presupuestos,
por qué no abrimos el viejo salón.
Le enseño carpetas, grietas, licencias,
y una subvención que caducó.

[Chorus]

Alcalde, cartero y sepulturero,
tres llaves cuelgan del mismo cinturón.
Cuando el Estado reduce un servicio,
alguien lo cubre sin sustitución.
Es lo que queda cuando una oficina
se marcha entera y deja la obligación.

[Verse 3]

Ayer enterré a un hombre de ochenta
que fue concejal y agricultor.
Por la mañana llevé a su viuda
la carta: subió la contribución.
No sé si esto es administración
o simplemente aguantar el paredón.
Cada formulario pide futuro,
pero no paga al fontanero de hoy.

[Breakdown]

No quiero otra foto con una pancarta.
No quiero otro plan de repoblación.
Quiero una persona al otro lado
cuando marco el número de atención.

[Final Chorus]

Alcalde, cartero y sepulturero,
hoy dejo las llaves sobre el mostrador.
Si abrimos juntos la casa del concejo,
que cada cual cargue con una función.
Alcalde, cartero y sepulturero,
tres cargos no hacen una solución.
Un pueblo no puede depender para siempre
del mismo hombre y su viejo furgón.

[Outro]

A las siete cierro el ayuntamiento.
A las siete y diez llaman al timbre.

Respiro.

Y vuelvo a abrir.
